Ecuatorianos, maquinaria pesada
Un cartel grande les anuncia que antes de ingresar al puesto de trabajo tienen que respetar las medidas de seguridad. Son casi las ocho de la mañana y casco en mano van rumbo al tajo, como lo llaman algunos. En el grupo de trabajadores resaltan ecuatorianos que pertenecen a varias subcontratas e inician las 12 horas de jornada.
En la empresa “ALVI” existen más de 30 ecuatorianos que trabajan desde hace más de dos años en el anillo vial de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid. Identifican la obra número 1284405 que pertenece al intercambiador subterráneo que une la carretera de Colmenar, la M30 y el Paseo de la Castellana.
Wilson Olmedo Vaca es peón en esta obra. Nos cuenta que llegó a España hace 7 años y nunca imaginó desempeñar esta actividad.“En Ambato estudiaba. Llegue y el trabajo es duro, sobre todo cuando te toca picar hormigón. Es un trabajo que requiere paciencia y eso es lo que nosotros intentamos tenerla, paciencia para hacer este trabajo”, afirma. Más tranquilo se lo ve a Luís Siza, maquinista de una mini excavadora. A sus 28 años y sin saber del oficio se atrevió con esta máquina.
“No sabía conducir esta pala mecánica, pero la necesidad te obliga y te atreves con todo sin mirar ni decir que no. Aquí uno aprende de todo. Gano 1.200 al mes y cuesta mucho, con el calor se hace más duro. El invierno se acerca ”, enfatiza.
La mañana avanza y el ruido de máquinas, taladros y camiones suben los decibelios. Entre tuberías, hierros y escombros realizan su oficio, como es el caso de Segundo Chuzi. Tiene 23 años y es soldador. “Mi oficio es soldar estructuras y tuberías”, afirma. Cobra 1.200 euros, lo que le permite mantener a su esposa e hija de año y medio. Entre tanta maquinaria y material aparecen gigantescas estructuras que dan forma a lo que será La Torre Espacio, en forma espiral. Junto a ella la nueva Torre de Cristal.
“Habrá que ver cuando esté todo terminado”, expresa Luís Gabriel Moya. Con sus 20 años es el responsable de una “domper”, quien de un lado a otro acarrea material para la obra, en esta mini excavadora. “Son 30 meses para culminar el trabajo”, expresa Marcelo Lara, quien es el almacenero. En el está la responsabilidad de tener todo lo necesario para que el trabajador no este parado. Marcelo Tiene una licenciatura en Música y a su vez se desempeñaba como Profesor de Magisterio en Ecuador. “Si pudiera cambiar de actividad la cambiaría. Somos gente que nos hemos preparado n Ecuador y no es justo que no podamos regresar”, afirma. Marcelo nos cuenta de ciudad natal mientras despacha unas gomas y otros materiales que van hacia el túnel. Recuerda su Píllaro en la provincia de Tungurahua. Mientras salimos del anillo se observa un trabajo conjunto. En aquellas grandes trincheras aparece la mano inmigrante que está dando forma a esta obra.
En su “Mixta” encontramos al ambateño Patricio Moreta. Con 29 años es el encargado del movimiento de tierras en una gran pala mecánica. “Es un trabajo de riesgo”, comenta. El verano impide que el obrero esté cien por cien protegido. “Las gafas se empañan y el casco te estorba.
Con el calor que hace es muy difícil que todos nos protejamos”, agrega. Cuentan con una revisión al año, para evaluar la salud del trabajador. Las aseguradoras son indispensables para precautelar su seguridad. Ecuatorianos que en su momento de descanso se dan cuenta que se han convertido en expertos en esta maquinaria pesada.

Meneame
del.icio.us